jueves. 04.06.2026
'MAGNIFICA HUMANITAS'

Babel y Jerusalem: qué dice realmente (y qué no dice) la encíclica del Papa León XIV sobre la IA

El Papa León XIV ha publicado 'Magnifica Humanitas', de 110 páginas, una encíclica que exige 'desarmar' la IA, denuncia que el poder tecnológico se concentra en pocas manos y fija la postura más ambiciosa de la Iglesia ante el mayor desafío de la época. Punto por punto, esto es lo que dice el Papa.
El Papa León XIV
El Papa León XIV

León XIV, papa de la Iglesia católica, firmó el 15 de mayo de 2026 su primera encíclica, 'Magnifica Humanitas' —'Humanidad magnífica'—, un documento de 110 páginas dedicado íntegramente a los efectos de la inteligencia artificial sobre la dignidad humana. Fue publicada el 25 de mayo, fecha elegida con carga simbólica deliberada: el 135.º aniversario de la 'Rerum Novarum' de León XIII, la encíclica de 1891 que respondió a la Revolución Industrial y de cuyo legado el actual pontífice toma nombre y referencia directa.

No es un tratado técnico ni una condena de la tecnología. Es la primera actualización en profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia para la era digital y el primer gran documento del Magisterio que afronta en profundidad los desafíos de la IA desde los principios del pensamiento social católico. Su tesis central: la inteligencia artificial "no puede considerarse moralmente neutra" y debe ser "desarmada" para evitar que domine al ser humano. Está dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión.

Una aclaración previa: qué no es esta encíclica

Antes de entrar en el contenido, conviene fijar los límites del documento para evitar lecturas distorsionadas. La encíclica no condena la tecnología —reconoce que puede "curar, conectar, educar y cuidar la Casa común"— ni es un texto técnico sobre cómo funciona la IA. No propone un modelo económico alternativo concreto y no es una crítica dirigida a ninguna empresa específica, aunque sí denuncia la concentración estructural del poder privado en el sector.

Tampoco nace de una postura tecnófoba: el propio pontífice es matemático y canonista de formación, y describió la IA, días después de su elección, como el mayor desafío de la época.

La tesis de partida: la IA no es neutra

El primer gran argumento doctrinal de 'Magnifica Humanitas' condiciona todo lo que viene después. La encíclica sostiene que la tecnología, en abstracto, no es buena ni mala en sí misma. Ahí termina la concesión. Porque en concreto "no es neutra, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza".

La primera pregunta que debe hacerse cualquier sociedad sobre la IA no es técnica, sino política y moral: quién tiene el poder sobre ella y hacia dónde lo orienta. Las nuevas tecnologías, advierte el texto, "pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión" según quién las gestione.

Babel o Jerusalén: la metáfora que estructura el documento

Para encuadrar el debate, León XIV recurre a dos imágenes del Antiguo Testamento que funcionan como eje narrativo de toda la encíclica. La torre de Babel —Génesis 11— representa la tecnología al servicio del poder, la autosuficiencia y la uniformidad: un proyecto sin Dios, construido sobre el orgullo, que termina en dispersión. El papa llama a evitar el "síndrome de Babel": la idolatría del lucro, la uniformidad digital que aplana diferencias y la pretensión de traducirlo todo —incluso el misterio humano— en datos y rendimientos.

Frente a esa imagen, sitúa la reconstrucción de Jerusalén por Nehemías —Nehemías 2-6—, símbolo de la tecnología al servicio del bien común, con responsabilidad compartida y trabajo colectivo: cada comunidad asume "su tramo de muralla".

La pregunta que lanza el documento a la humanidad es directa: ¿estamos construyendo Babel o reconstruyendo Jerusalén?

El poder tecnológico concentrado en pocas manos

Este es el núcleo crítico del documento y el análisis más desarrollado de toda la encíclica. La denuncia es precisa: patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas y datos quedan "concentrados en las manos de unos pocos" actores privados, a menudo transnacionales, con recursos superiores a los de muchos gobiernos. Son esas empresas las que definen las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad, las formas de relación y las oportunidades económicas del conjunto de la sociedad.

"Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público", advierte el texto. La consecuencia es el riesgo de nuevas dependencias, exclusiones y manipulaciones. La riqueza mundial "se concentra cada vez más en menos manos", y en la era de la IA y la robótica ya no es posible confiar únicamente en la "mano invisible" del mercado.

La conclusión que extrae el papa es inequívoca: "Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad es determinada por unos pocos".

Qué exige la encíclica en materia de gobernanza

León XIV no se limita al diagnóstico. El documento reclama que "no basta con invocar la ética de manera abstracta" y concreta sus exigencias en cuatro frentes:

  1. Marcos jurídicos sólidos capaces de salvaguardar la justicia y contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico.
  2. Supervisión independiente de los sistemas de IA, no controlada por las propias empresas que la desarrollan.
  3. Usuarios informados sobre cómo funcionan los sistemas que utilizan.
  4. Un sistema político que no abdique de su responsabilidad ante los grandes actores tecnológicos privados.

Los responsables políticos, añade el texto, deben orientar sus políticas hacia el bien común y promover el trabajo digno, la inclusión social y la distribución equitativa de los beneficios de la innovación.

El impacto de la IA en el trabajo

Uno de los capítulos más extensos del documento aborda el mundo laboral con un diagnóstico severo. Los enfoques tecnológicos actuales pueden, según el texto, "desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas", vaciando el trabajo de su dimensión creativa y humana.

La encíclica exige que toda automatización vaya acompañada de "medidas verificables de protección del empleo y de recualificación" profesional y que el orden económico permanezca subordinado a la dignidad humana. El argumento de fondo es claro: "La búsqueda de mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente empleos", porque el trabajo es "un bien primario para las familias y para las sociedades".

Menores: grooming, chantaje y explotación sexual

La encíclica dedica un apartado específico a los niños y adolescentes, considerados especialmente vulnerables en el entorno digital. El texto alerta de fenómenos de "captación, chantaje y explotación sexual" agravados por tres vías concretas:

  • Perfiles falsos generados con IA que suplantan identidades para establecer contacto con menores.
  • Algoritmos que amplifican contactos peligrosos al priorizar el engagement sobre la seguridad del usuario.
  • Herramientas de IA capaces de manipular imágenes y vídeos para fabricar contenido sexual falso.

Las propuestas del papa apuntan a establecer límites de edad y a exigir mayor responsabilidad legal de los proveedores tecnológicos ante los daños causados a menores.

Verdad, democracia y el riesgo del totalitarismo

La encíclica aborda directamente el impacto de la IA sobre los sistemas democráticos. La desinformación, sostiene el texto, "encontró un potente amplificador" en la IA por su capacidad de manipular contenidos, imágenes y vídeos a escala masiva.

La democracia se debilita cuando el pragmatismo —"lo que parece útil y eficaz"— sustituye a la verdad como criterio de la vida pública, y la advertencia es explícita y rotunda: "La indiferencia hacia la verdad conduce, lenta pero seguramente, a un descenso hacia el totalitarismo".

Quienes controlan las plataformas digitales y las redes sociales deben guiar ese poder por "la búsqueda de la verdad" y el respeto a la dignidad. Internet, concluye el documento, debe ser un espacio en el que "puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico", no un instrumento de "distracción excesiva, homogeneización o dominación".

La IA en la guerra: una línea roja absoluta

En materia de conflictos armados, la posición de 'Magnifica Humanitas' es la más taxativa del documento. León XIV llama a superar el concepto de "guerra justa", que según el texto se invoca "con demasiada frecuencia para justificar cualquier conflicto", y declara "no permisible" delegar decisiones letales e irreversibles a sistemas de inteligencia artificial autónomos.

El diagnóstico es grave: "la humanidad se está deslizando hacia una cultura violenta del poder". El papa pide una cadena de responsabilidad identificable que alcance a quienes diseñan, entrenan, autorizan y emplean la tecnología armada, y reclama un marco internacional común para frenar la carrera armamentística tecnológica y proteger a los civiles.

El coste ambiental de la inteligencia artificial

Recogiendo la preocupación ecológica del magisterio de Francisco —expresada en 'Laudato si''—, la encíclica la aplica directamente a la IA.

Los centros de datos que entrenan los modelos de inteligencia artificial consumen "enormes cantidades de energía y agua" e influyen de forma significativa en las emisiones de dióxido de carbono.

La demanda creciente impulsada por los grandes modelos de lenguaje exige, según el documento, "soluciones tecnológicas más sostenibles" con carácter urgente.

Los datos y los algoritmos, nuevos bienes universales

Uno de los desarrollos doctrinales más originales de la encíclica es la extensión del principio clásico del "destino universal de los bienes" —que establece que los recursos de la tierra pertenecen a toda la humanidad— al ámbito digital.

El documento afirma que entre los bienes destinados universalmente a todos deben incluirse ahora patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas y datos.

Cuando esos bienes quedan concentrados en pocas manos sin adecuadas formas de intercambio y acceso, se crea un desequilibrio que "alimenta la brecha entre incluidos y excluidos": entre quienes participan en la revolución digital y quienes permanecen al margen.

Transhumanismo y posthumanismo: una crítica directa

La encíclica critica sin ambages las corrientes ideológicas que proponen superar la condición humana mediante la tecnología.

La promesa de una IA que libere a la humanidad "de toda fragilidad" es calificada de "meta engañosa", y el deseo de autoafirmación ilimitada reproduce, según el texto, el mismo error de Babel: la pretensión de bastarse a sí mismo.

La verdadera realización humana no nace de la eliminación de las fragilidades, sino de un crecimiento armonioso en el que libertad, responsabilidad y cuidado recíproco se entrelazan.

Ninguna máquina, concluye el papa, "podrá jamás sustituir" la grandeza del ser humano "en su esplendor".

Las nuevas formas de esclavitud y la autocrítica histórica de la Iglesia

La encíclica contiene además la primera disculpa formal de un papa por el papel de la propia Santa Sede en la legitimización de la esclavitud, que León XIV califica de "herida en la memoria cristiana". El pontífice vincula ese pasado directamente con el presente: el incumplimiento de los estándares laborales en la economía digital —incluida la extracción de minerales para chips de IA en condiciones inhumanas— constituye, según el texto, "una nueva forma de esclavitud y colonialismo" que exige auditoría y regulación urgente de las cadenas de suministro tecnológicas globales.

En síntesis, 'Magnifica Humanitas' lanza un llamamiento a que la humanidad no construya una nueva torre de Babel digital, sino que —siguiendo el modelo de Nehemías— levante juntos las murallas de una convivencia fraterna en la que la tecnología sirva a todos y no solo a unos pocos.

Babel y Jerusalem: qué dice realmente (y qué no dice) la encíclica del Papa León XIV...