El sector de la defensa en Europa vive una transformación sin precedentes. Las valoraciones de las principales empresas del sector se han más que duplicado entre el primer semestre de 2022 y el primero de 2025, pasando de una mediana de 7x a 17x el valor empresarial sobre EBITDA a doce meses. Así lo recoge el informe 'On the offensive: The rise of M&A in European defense', publicado en diciembre de 2025 por la consultora Roland Berger, que analiza los factores detrás del auge de las fusiones y adquisiciones en el sector militar europeo y proyecta que esta actividad se mantendrá en niveles altos hasta, al menos, 2030.
El punto de partida es geopolítico: la guerra de Rusia contra Ucrania ha roto los supuestos de estabilidad que durante décadas sostuvieron el modelo de defensa europeo —bajo gasto, ejércitos pequeños, armamento ultrasofisticado y dependencia de aliados—. Europa se enfrenta ahora a lo que la propia UE describe como una amenaza existencial, lo que ha desencadenado una revisión profunda de presupuestos, capacidades industriales y autonomía estratégica.
Del gasto récord al M&A acelerado
El gasto en defensa de los países europeos de la OTAN alcanzará aproximadamente 500.000 M$ en 2025 y se prevé que escale hasta los 800.000 M$ en 2030, con un crecimiento anual compuesto del 9%. Alemania y el Reino Unido lideran en términos absolutos, seguidos de Francia e Italia. En el horizonte inmediato, los miembros de la OTAN acordaron en la Cumbre de la Alianza de 2025 un objetivo de gasto del 3,5% del PIB en defensa pura.
Este contexto ha disparado directamente la actividad de M&A. Según datos de Mergermarket recogidos en el informe, el número de grandes transacciones europeas en defensa pasó de 7 en 2023 a 14 en 2024 y se proyectaban 19 en 2025 solo con los datos de los tres primeros trimestres. Roland Berger prevé que esta cifra continúe creciendo hasta 2030.
Cuatro motores que lo explican
El informe identifica cuatro grandes factores que impulsan este ciclo de M&A. El primero es la disponibilidad de capital: las empresas del sector cotizan con valoraciones históricamente altas y acceden con facilidad a financiación vía deuda o equity, mientras el capital privado —private equity y venture capital— se vuelca en defensa en busca de rentabilidad. La inversión de venture capital en defense tech europea pasó de apenas 100 M$ en 2015 a más de 5.600 M$ en 2025.
El segundo motor es la necesidad de escalar producción: la demanda desbordada de equipamiento militar obliga a los fabricantes a ampliar capacidades mediante adquisiciones, y arrastra a toda la cadena de suministro hacia la consolidación. Empresas no defensivas con competencias relevantes —fabricantes de motores, electrónica, propulsión eléctrica— están aprovechando la oportunidad para entrar en el sector.
El tercero es el interés geoestratégico en proteger tecnología europea: la UE quiere reducir su dependencia de Estados Unidos como socio militar y de China como proveedor de electrónica y materias primas críticas. El objetivo es que la parte del presupuesto de defensa de los estados miembros destinada a equipamiento no europeo caiga del 78% actual al 40% en 2035. Esto impulsa las transacciones transfronterizas y la creación de grandes grupos de defensa paneuropeos.
Las startups de drones, en el centro del tablero
El cuarto motor es el más relevante para el ecosistema innovador: el auge de las defense startups. Estas compañías, especializadas en tecnologías de 'masa asequible inteligente' —drones, municiones en enjambre, ciberseguridad, sistemas autónomos—, están disrumpiendo un sector históricamente dominado por grandes corporaciones. Sus ciclos de innovación son mucho más rápidos, retienen propiedad intelectual propia y atraen talento de primer nivel. El resultado es que se han convertido en objetivos de adquisición prioritarios para los grandes operadores del sector, mientras ellas mismas usan el favorable entorno de mercado para integrarse verticalmente y escalar.
"Vemos startups con rápidos ciclos de innovación que emergen como atractivos objetivos de M&A, mientras los actores más consolidados, impulsados por fuertes entradas de capital, participan cada vez más en operaciones corporativas", señala Andreas Grille, partner de Roland Berger.
No se detallan en el informe operaciones concretas cerradas ni importes específicos de transacciones individuales.
