El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha reconstruido 24 años de crisis ambientales en el Mar Menor mediante tecnología satelital, ofreciendo la serie histórica más completa y precisa elaborada hasta la fecha sobre el estado ecológico de la laguna. El estudio, publicado en la revista científica Regional Studies in Marine Science, cubre el periodo comprendido entre 2000 y 2024 y ha sido desarrollado con el apoyo técnico del Centro de Supercomputación y Bioinnovación (SCBI) de la Universidad de Málaga.
La herramienta que lo hace posible: el algoritmo BELA
El avance técnico central del trabajo reside en la aplicación operacional del algoritmo BELA (BELich Algorithm), una herramienta diseñada específicamente para superar la elevada complejidad óptica del Mar Menor, una laguna con características físicas y biológicas que dificultan el análisis mediante los sensores convencionales. BELA permite evaluar con precisión el estado ecológico de la laguna y detectar variaciones rápidas en la calidad del agua, algo que los métodos tradicionales de monitorización no lograban con la misma resolución temporal.
La base instrumental del estudio combina datos procedentes de seis satélites equipados con sensores de color del océano, que proporcionan una vigilancia prácticamente diaria de la laguna. Esta frecuencia de observación es determinante para identificar el inicio, la evolución y el fin de cada episodio de estrés ecológico sin los vacíos de información que caracterizan a los muestreos en campo.
Cinco episodios, un patrón que no se había visto
A lo largo de los 24 años analizados, el equipo del IEO-CSIC ha identificado cinco periodos de productividad primaria extraordinariamente elevada, todos ellos con inicio habitual a principios de verano. Lo que distingue a estos episodios no es únicamente su intensidad, sino su duración inusual: entre 138 y 348 días, muy por encima de lo que cabría esperar en un sistema lagunar sometido a presiones externas puntuales. Este dato revela, por primera vez con evidencia satelital acumulada, un patrón de crisis recurrente que hasta ahora no había sido documentado con esta resolución.
El IEO-CSIC precisa además que los episodios más persistentes presentan dos picos sucesivos de intensidad, lo que sugiere que el ecosistema no responde de forma lineal a los estresores, sino con una dinámica compleja en la que el aumento de temperatura y el reciclaje de nutrientes en el agua retroalimentan el colapso.
Dónde se concentra el problema ahora
El estudio aporta también una dimensión espacial relevante para la gestión de la laguna. El IEO-CSIC detecta un desplazamiento progresivo de las zonas de mayor productividad desde el sur del Mar Menor hacia el oeste y noroeste en los episodios más recientes. Este cambio geográfico tiene implicaciones directas para las estrategias de intervención y para la priorización de medidas de recuperación en diferentes áreas de la laguna murciana.
De las diatomeas a los flagelados: cómo se lee una crisis desde el espacio
Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la capacidad del sistema para identificar la sucesión biológica dentro de cada episodio de crisis. Los satélites no solo estiman la abundancia de microalgas, sino que permiten distinguir qué tipo de organismos dominan en cada fase: las crisis suelen arrancar con predominio de diatomeas y evolucionar hacia comunidades de flagelados a medida que aumenta la materia orgánica en el agua. Cada fase presenta una firma espectral diferenciada, lo que convierte al conjunto formado por el algoritmo BELA y los sensores de color del océano en un sistema eficaz de alerta temprana.
Financiación y marco institucional
El estudio está respaldado por los proyectos BELICH y NITROMAR, financiados con fondos Next Generation. El proyecto BELICH es una iniciativa coordinada por el propio IEO-CSIC e integrada en el Marco de Actuaciones Prioritarias para Recuperar el Mar Menor, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Sus objetivos incluyen mejorar el conocimiento científico sobre la dinámica del ecosistema lagunar, establecer un sistema de monitorización y modelización, y garantizar el flujo de conocimiento científico hacia los organismos gestores y hacia la sociedad.
No se ha detallado el número de investigadores que integran el equipo ni el coste total de los proyectos asociados al estudio.
