Microsoft y OpenAI han anunciado cambios sustanciales en su alianza comercial, firmada en 2019, que ponen fin a la exclusividad de su relación y modifican el esquema de reparto de ingresos que había regido hasta ahora. A partir de este acuerdo renovado, OpenAI podrá ofrecer sus servicios a cualquier proveedor de computación en la nube, mientras Microsoft deja de abonar porcentajes sobre sus ingresos a la compañía de inteligencia artificial liderada por Sam Altman. El anuncio fue realizado simultáneamente por ambas compañías el 27 de abril mediante sus respectivos canales corporativos.
El fin del monopolio de Azure
Hasta ahora, los productos de OpenAI se lanzaban en exclusiva a través de Azure, la plataforma de computación en la nube de Microsoft. Ese régimen preferencial cambia con el nuevo acuerdo: aunque los productos de OpenAI seguirán lanzándose primero en Azure —salvo que Microsoft decida lo contrario—, la compañía podrá a partir de ahora desarrollar productos y ofrecer sus servicios a otros proveedores de infraestructura tecnológica. Es un giro que abre el ecosistema de OpenAI a la competencia directa de Azure en el mercado de la nube.
El nuevo esquema de ingresos resulta notablemente asimétrico. Microsoft ha confirmado que ya no pagará ningún porcentaje de sus ingresos a OpenAI, mientras que OpenAI sí continuará desembolsando un 20% de sus ingresos a Microsoft hasta 2030. Ese porcentaje contará con un límite máximo, aunque ninguna de las dos compañías ha especificado la cifra concreta de ese techo.
La licencia de Microsoft, sin exclusividad
El acuerdo también modifica el alcance de la licencia que Microsoft posee sobre la propiedad intelectual de OpenAI. Según ha publicado Microsoft en su blog corporativo, la compañía mantendrá dicha licencia sobre modelos y productos hasta 2032, pero en términos no exclusivos. Esto significa que OpenAI podrá conceder licencias similares a terceros, algo que antes quedaba reservado únicamente a Microsoft.
Otro cambio relevante afecta al contrato de servicios de Azure valorado en 250.000 millones de dólares. OpenAI ha informado de que Microsoft ya no tendrá derecho preferente sobre ese acuerdo. Además, OpenAI podrá proporcionar acceso a servicios de Azure a los clientes de seguridad nacional del Gobierno de Estados Unidos, con independencia del proveedor de nube que utilicen.
OpenAI, libre para competir
La remodelación del acuerdo llega en un momento en el que OpenAI se dispone a competir en un mercado cada vez más disputado, con rivales como Google, Amazon y Meta reforzando sus propias apuestas en inteligencia artificial. La posibilidad de trabajar con múltiples proveedores de infraestructura amplía de forma significativa el margen de maniobra comercial de la compañía fundada por Sam Altman.
Microsoft, por su parte, conserva posiciones de ventaja. La relación preferencial con Azure para los lanzamientos de productos no desaparece del todo, y la licencia sobre la propiedad intelectual de OpenAI continúa vigente hasta 2032. El acceso a la tecnología de OpenAI —ahora sin exclusividad— sigue siendo un activo estratégico dentro del ecosistema de Microsoft.
Una alianza con equilibrios distintos
Ambas compañías han valorado positivamente la remodelación en sus comunicados. Tanto Microsoft como OpenAI han señalado que la nueva etapa de la colaboración las sitúa en mejor posición para desarrollar productos que generen oportunidades. No se han detallado los términos financieros completos del nuevo acuerdo, ni la cifra máxima del porcentaje que OpenAI abonará a Microsoft hasta 2030.
El resultado es una alianza que conserva vínculos profundos —licencia tecnológica, prioridad en Azure, flujo de ingresos—, pero que redistribuye el poder de forma más equilibrada. OpenAI gana libertad operativa. Microsoft mantiene posiciones estratégicas. Y el mercado de la inteligencia artificial suma un movimiento que redefine las reglas entre dos de sus actores más influyentes.
