Hirint, plataforma tecnológica especializada en evaluación de habilidades mediante psicología organizacional e inteligencia artificial, advierte que la caída del desempleo en España está transformando los procesos de selección de personal. Con el PIB español previsto para crecer un 2,4% en 2026 —frente al 0,9% de la eurozona— y la tasa de paro a punto de bajar del 10% por primera vez desde antes de la crisis financiera, el mercado laboral entra en una fase en la que el talento disponible se vuelve más escaso y los errores de contratación, más caros.
El problema no es encontrar personas, sino identificar sus habilidades reales
Hirint sostiene que el gran desajuste del mercado laboral actual no reside en la falta de candidatos, sino en la incapacidad de muchas organizaciones para detectar con precisión qué competencias tienen realmente esas personas. Según la compañía, numerosas empresas siguen filtrando candidatos por requisitos formales —titulaciones, años de experiencia, historial de empresas— mientras descartan profesionales con alto potencial que no encajan en esos moldes clásicos.
"El principal desajuste no suele estar en la falta de personas, sino en la falta de visibilidad sobre las habilidades reales de esas personas. Muchas organizaciones siguen buscando candidatos perfectos sobre el papel, mientras que existen profesionales con un enorme potencial que quedan descartados por no cumplir determinados requisitos formales", señalan desde Hirint.
Javier Cañizares, fundador de la compañía, resume el cambio de paradigma con una frase directa: "España está generando empleo, pero también estamos viendo una evolución hacia procesos de selección más profesionales y basados en datos. Cada vez más empresas entienden que contratar rápido no es suficiente; necesitan contratar bien".
Qué competencias ganan peso en el nuevo mercado laboral
El análisis de Hirint apunta a un desplazamiento claro en el tipo de habilidades que las empresas priorizan. Si durante años el foco estuvo en la experiencia técnica y el recorrido profesional acreditable, ahora cobran protagonismo competencias como la comunicación, la resolución de problemas, el aprendizaje continuo, la orientación al cliente y el liderazgo.
La irrupción de la inteligencia artificial en el entorno laboral ha acelerado ese cambio. En un contexto donde determinadas tareas técnicas se automatizan con rapidez, la capacidad de adaptarse y reinventarse se convierte en un activo diferencial. "Con la irrupción de la inteligencia artificial, la capacidad de aprender y reinventarse se ha convertido probablemente en una de las competencias más valiosas del mercado laboral", destaca Cañizares.
Este giro no es menor: implica que los sistemas de selección diseñados para filtrar por conocimiento técnico acumulado están perdiendo eficacia precisamente en el momento en que más se necesita acertar en las contrataciones.
El coste de equivocarse sube cuando hay menos talento disponible
Hirint subraya que la reducción del desempleo tiene una consecuencia directa sobre el impacto de los errores de contratación. Cuando el mercado laboral está holgado, una mala incorporación se corrige con relativa rapidez. Cuando el talento escasea, el coste de no acertar se multiplica: se repite el proceso de selección, cae la productividad del equipo, aumenta la rotación y se frena la capacidad de crecimiento de la organización.
La plataforma, que acumula ya más de 3 millones de evaluaciones de talento y trabaja con más de 400 empresas en distintos países, ha construido su propuesta precisamente sobre esta lógica: sustituir la intuición y los filtros formales por datos objetivos sobre habilidades reales, generados mediante herramientas que combinan psicología organizacional y algoritmos de IA.
Productividad y talento, las dos palancas del crecimiento
Para Hirint, el debate sobre la productividad española —uno de los grandes retos estructurales del país— no puede resolverse únicamente con inversión tecnológica. La tecnología es necesaria, pero insuficiente si las organizaciones no son capaces de identificar y activar el potencial de las personas que ya tienen en plantilla o que podrían incorporar.
"La productividad del futuro no dependerá únicamente de la inversión tecnológica, sino también de la capacidad de las empresas para activar todo el potencial de sus equipos. Las organizaciones que conviertan el talento en una ventaja competitiva serán las que lideren el crecimiento durante la próxima década", concluye Javier Cañizares.
La compañía opera en más de 20 países y centra su actividad en tres áreas: contratación, promoción interna y desarrollo de talento. No se ha detallado el volumen de facturación ni los mercados geográficos prioritarios de su expansión actual.
