La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha identificado una nueva vía para fomentar el consumo de agua del grifo regenerada, una alternativa sostenible a los recursos hídricos tradicionales que suele enfrentarse al rechazo del público por motivos perceptivos más que de seguridad.
Un reto psicológico para la sostenibilidad
Según la investigación liderada por la catedrática Inma Rodríguez-Ardura, coordinadora del grupo de investigación Digital Business (DigiBiz) de la UOC, el principal obstáculo no es técnico ni sanitario, sino psicológico: muchas personas sienten rechazo cuando saben que el agua procede de procesos de regeneración, aunque esté completamente potabilizada.
El estudio, publicado en British Food Journal y basado en la experiencia de 800 usuarios de Instagram de Barcelona y Phoenix, revela que las comunicaciones basadas únicamente en datos racionales —como explicaciones técnicas o argumentos de ahorro colectivo— no son suficientes para cambiar hábitos profundamente arraigados.
El papel de las redes sociales e influencers
Los investigadores encontraron que los contenidos creados por influencers en plataformas como Instagram, especialmente aquellos que apelan a lo sensorial y emocional, son más eficaces para generar imaginería mental —una representación interna que convierte lo abstracto en algo tangible y deseable— y, por tanto, para disminuir la resistencia al consumo de agua del grifo.
“Para romper las barreras del consumo sostenible de agua, es necesario recrear la experiencia de que beberla es deseable, refrescante y satisfactorio”
Rodríguez-Ardura
Este enfoque se basa en provocar una sensación positiva a través de contenidos que evoquen frescura, bienestar o momentos agradables, convirtiendo la percepción del agua regenerada en una experiencia emocionalmente positiva.
Más allá de lo informativo: transporte emocional
El trabajo también profundiza en el concepto de transportación, un estado de inmersión profunda en la narrativa del contenido que hace que el consumidor se sienta parte de la escena y reduzca su resistencia crítica al mensaje.
Según los autores, esta estrategia puede tener un impacto duradero en actitudes hacia temas sensibles, ya que permite al público “vivir” los beneficios de una conducta sostenible incluso antes de experimentarla físicamente.
Implicaciones para campañas de comunicación pública
Las conclusiones del estudio ofrecen un nuevo enfoque para las campañas de comunicación de las administraciones y empresas de gestión del agua: no basta con informar, hay que conectar emocionalmente.
El equipo de la UOC sugiere que las entidades públicas integren el uso de influencers y contenidos sensoriales en sus estrategias para hacer que visualizar y sentir la experiencia de beber agua sea un motivador real para cambiar comportamientos.
Un modelo aplicable a otros retos sociales
Además, los investigadores señalan que este enfoque no se limita al agua, sino que puede aplicarse a otras áreas donde existen barreras psicológicas al cambio, como campañas de vacunación, reciclaje o lucha contra el cambio climático.
