INTEGRACIÓN

Odilo alerta: integrar la IA en educación exige más que adoptarla

Odilo: seis claves para integrar la IA en la educación sin perder el pensamiento crítico
El 37% de los docentes ya usa IA: ahora falta integrarlo bien. Odilo, la edtech cartagenera fundada por Rodrigo Rodríguez, propone seis claves para no perder el pensamiento crítico.

Odilo, la empresa de tecnología educativa fundada en Cartagena por Rodrigo Rodríguez, ha identificado seis tendencias clave que están redefiniendo la formación en la era de la inteligencia artificial. Las conclusiones se presentaron en el Think Tank "Aprender el futuro: Educación e IA" organizado por Digitaliza Madrid, donde participó Sarah Harmon, directora general de Odilo. El punto de partida es un dato de la OCDE: el 37% de los docentes ya emplea herramientas de IA en su actividad diaria. El reto ahora no es la adopción, sino la integración real y pedagógicamente fundamentada.

El uso ya es masivo. El modelo, todavía no

La penetración de la inteligencia artificial en las aulas ha superado la fase experimental. Según los datos de la OCDE citados por Odilo, uno de cada tres profesores incorpora estas herramientas a su labor docente. Sin embargo, Odilo advierte que pasar del uso puntual a una integración sistémica exige un enfoque pedagógico claro: automatizar tareas operativas sin erosionar el pensamiento crítico, la creatividad ni el rol activo de docentes y estudiantes.

La primera de las seis tendencias identificadas apunta precisamente a este equilibrio. La IA permite al alumnado estructurar ideas, sintetizar contenidos y acelerar la ejecución de tareas, lo que está generando una nueva generación de aprendices con un perfil marcadamente digital-first. El riesgo, señala Odilo, es que un uso indiscriminado derive en aprendizaje superficial y pérdida de capacidad analítica.

El docente, de transmisor a guía

La segunda tendencia que identifica Odilo afecta directamente al rol del profesorado. La irrupción de la IA está desplazando al docente de la transmisión de contenidos hacia una función más estratégica: la de mentor y facilitador del pensamiento crítico. Al reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas, el profesor gana espacio para el acompañamiento personalizado del alumno y para reforzar la capacidad analítica en el aula.

En un entorno donde el acceso a la información es inmediato, Odilo subraya que el valor diferencial del docente reside en su capacidad para aportar criterio, orientación y sentido al proceso educativo, no en la transmisión de datos que cualquier herramienta puede proporcionar en segundos.

Aprendizaje personalizado y reducción de brechas

Las tendencias tercera y quinta abordan dos de los cambios estructurales más relevantes que la IA puede impulsar en el sistema educativo. La tercera apunta a la personalización: a través del análisis de datos y la recomendación de contenidos, las plataformas basadas en IA permiten diseñar itinerarios formativos adaptados al ritmo, el contexto y los intereses de cada alumno. El aprendizaje continuo adquiere así un papel central para preparar a los estudiantes ante las exigencias del mercado laboral.

La quinta tendencia complementa este enfoque con una dimensión de equidad. Odilo destaca que las plataformas digitales con IA pueden eliminar barreras físicas, económicas y geográficas que históricamente han limitado el acceso a la formación. La personalización, junto con funcionalidades de accesibilidad y formatos multicanal, permitiría avanzar hacia un modelo educativo donde la inclusión no sea un objetivo complementario, sino un eje central.

Habilidades humanas como ventaja competitiva

La cuarta tendencia que recoge Odilo va a contracorriente del discurso más tecnodeterminista: a medida que la digitalización avanza, las habilidades no automatizables —comunicación, resolución de problemas, creatividad, colaboración y pensamiento crítico— ganan peso frente a las tareas que la IA puede sustituir. La integración de la inteligencia artificial en el aprendizaje, según esta lectura, debería orientarse precisamente a potenciar esas capacidades humanas, no a reemplazarlas.

Formación continua y alfabetización en IA

La sexta y última tendencia identificada por Odilo pone el foco en el lifelong learning y en la alfabetización en inteligencia artificial. La velocidad de transformación tecnológica exige que todos los actores del sistema educativo —alumnos, docentes y organizaciones— comprendan no solo cómo usar estas herramientas, sino también sus limitaciones y sus implicaciones éticas.

Odilo señala que uno de los principales retos actuales es cerrar la brecha entre la adopción tecnológica y la capacidad real de uso, especialmente entre el profesorado. Muchos docentes ya emplean IA, pero aún requieren formación específica y tiempo para integrarla de forma efectiva en su día a día. La empresa apuesta por una capacitación práctica, aplicada a casos reales y alineada con el currículo.

Sarah Harmon, directora general de Odilo, resumió el enfoque de la compañía en el Think Tank: "La conversación sobre la IA en la educación va más allá de lo tecnológico. Nos invita a reflexionar sobre qué modelo queremos construir a largo plazo. La clave pasa por diseñar entornos donde la IA ayude a automatizar tareas repetitivas y cultivar habilidades esenciales como la creatividad, la capacidad de adaptación o el pensamiento crítico".

Odilo, fundada en Cartagena por Rodrigo Rodríguez, opera en la actualidad con más de 1.000 plataformas activas y da acceso a 170 millones de usuarios en cinco continentes. La empresa trabaja con compañías privadas, escuelas, universidades, administraciones públicas y organismos de formación profesional, y cuenta con acuerdos con más de 7.300 proveedores de contenido educativo digital en todos los formatos.