EXPANSIÓN

La cartagenera Odilo conquista Latinoamérica con la OEI

La OEI y Odilo se alían para acelerar la transformación tecnológica de la formación en Latinoamérica

La edtech murciana sella con la Organización de Estados Iberoamericanos un memorándum de dos años para llevar tecnología educativa y fondos de cooperación a toda la región —con ambición de ir aún más lejos.

Odilo, la edtech fundada en Cartagena que opera hoy en cinco continentes, y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) han sellado una alianza estratégica para acelerar la transformación digital de la educación en Latinoamérica. El acuerdo, formalizado mediante un Memorándum de Entendimiento (MDE), coloca a la empresa murciana como socio tecnológico de referencia del principal organismo de cooperación iberoamericano en materia educativa.

El reparto de roles es claro desde el primer momento. Odilo aportará su capacidad técnica, su experiencia en el desarrollo de plataformas formativas y su músculo en la gestión de alianzas y captación de fondos de cooperación —tanto públicos como privados—. La OEI, por su parte, pondrá a disposición de los proyectos su red de 19 oficinas nacionales en Latinoamérica y su trayectoria de más de siete décadas como organismo intergubernamental, garantizando la implementación local de cada iniciativa sobre el terreno.

Una empresa murciana en el corazón del cambio educativo iberoamericano

El origen cartagenero de Odilo convierte esta alianza en un hito de proyección internacional para la Región de Murcia. La compañía, que arrancó como plataforma de contenido digital para bibliotecas, ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores ecosistemas educativos del mundo. Su escala actual resulta difícil de ignorar: más de 1.000 plataformas desplegadas, 170 millones de usuarios activos en cinco continentes y acuerdos suscritos con más de 7.300 proveedores de contenido digital en todos los formatos disponibles —cursos, aplicaciones interactivas, vídeos, pódcasts, prensa, revistas, audiolibros y libros electrónicos—.

Con esta alianza, Odilo formaliza su entrada como socio estratégico de un organismo que en 2024 recibió el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional por su labor en el fortalecimiento del multilateralismo y como puente entre Europa e Iberoamérica.

Dos años de plazo, con vocación de expansión

El acuerdo tiene una duración inicial de dos años, aunque ambas organizaciones lo conciben desde el principio como un punto de partida, no de llegada. El MDE contempla expresamente la posibilidad de incorporar nuevos proyectos y países de habla hispana o portuguesa que colaboren con la OEI, lo que amplía el potencial alcance de la iniciativa más allá de los 23 estados miembros actuales del organismo.

El desarrollo operativo se articulará a través de planes específicos con recursos y acciones concretas para cada proyecto. Uno de los ejes centrales será la captación de fondos de cooperación destinados a optimizar los sistemas de enseñanza en la región y reducir las brechas educativas que persisten en Latinoamérica. No se ha detallado el importe económico global del acuerdo ni los países en los que se pondrán en marcha los primeros proyectos concretos.

Ética, seguridad y certificaciones

La alianza va más allá de lo puramente tecnológico. Ambas entidades han fijado compromisos explícitos en materia de ética y cumplimiento normativo: uso de lenguaje no sexista, promoción de los valores de igualdad y estrictas políticas de transparencia. En el plano técnico, Odilo garantiza la privacidad y protección de datos mediante certificaciones ISO 9001 e ISO 27001, así como el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) de categoría Alto, el nivel máximo reconocido por el sistema de certificación español.

Las declaraciones de ambos responsables apuntan en la misma dirección. Mariano Jabonero Blanco, secretario general de la OEI, subraya que la alianza busca "cerrar brechas educativas" combinando la red institucional del organismo con la capacidad técnica de Odilo, dentro de un marco "basado en la sostenibilidad y la ética" orientado a "la transformación real de la sociedad". Sarah Harmon, directora general de Odilo, señala que el acuerdo "consolida" la posición de la empresa como "el socio tecnológico estratégico para las instituciones que lideran el cambio educativo en América Latina".

El peso de la OEI como palanca de escala

Elegir a la OEI como socio no es una decisión menor. Fundada en 1949, la organización gestiona en promedio más de 600 proyectos y 300 convenios de cooperación activos por año, y ha contribuido de manera directa a la reducción del analfabetismo en Iberoamérica, con una media de 11 millones de beneficiarios directos en los últimos cinco años. Su red territorial —19 oficinas nacionales además de la Secretaría General en Madrid— la convierte en uno de los operadores más potentes para escalar proyectos educativos en la región.

Para Odilo, que atiende a instituciones tan diversas como empresas privadas, escuelas, universidades, organismos de formación profesional y administraciones públicas, la alianza abre una vía de expansión en un mercado de escala continental donde la brecha digital en la educación sigue siendo una asignatura pendiente de primer orden.