La UCAM coordina la mayor red europea de excelencia en química sostenible
La universidad murciana lidera un consorcio de 23 entidades de diez países financiado con casi 5 M€ por la Unión Europea para transformar la formación química hacia la economía verde y la digitalización.
La Universidad Católica de Murcia (UCAM) asume la coordinación del proyecto GreenChem —Network of Centres of Vocational Excellence in Green and Digital Chemistry—, una iniciativa Erasmus+ dotada con 4.994.711 euros por la Unión Europea que aspira a construir la mayor red de centros de excelencia de Europa en formación, innovación e industria química sostenible. El consorcio integra a 23 entidades de diez países: España, Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Chipre, Eslovenia, Finlandia, Turquía y Ucrania.
El proyecto responde a una necesidad estructural del sector: reducir la brecha entre la formación académica y las exigencias reales de una industria química en plena transición ecológica y digital. Para lograrlo, GreenChem combina la creación de nuevos programas formativos, la digitalización de procesos, la reducción de residuos y sustancias peligrosas, y el desarrollo de procedimientos más seguros y eficientes.
La UCAM al frente
La institución murciana coordina el programa a través de un equipo liderado por el investigador principal José Antonio Gabaldón, junto a Estrella Núñez, Nuria Vela de Oro y María Isabel Vasallo Morilla, técnica de la Oficina de Proyectos Internacionales de la universidad. Su papel no es únicamente administrativo: la UCAM actúa como motor académico y científico de toda la red.
El lanzamiento oficial tuvo lugar en UCAM HiTech, donde intervinieron Antonio Caballero, director general de Universidades, y Pilar Valero, directora del Servicio de Empleo y Formación (SEF). Ambos coincidieron con Gabaldón en señalar que GreenChem representa un hito de internacionalización para la institución y para el ecosistema formativo de la Región de Murcia.
Infraestructura real, impacto medible
Uno de los ejes más concretos del proyecto es la modernización de infraestructuras estratégicas. En particular, GreenChem contempla la actualización de la planta piloto de reciclaje de polímeros de Cartagena, un espacio que permitirá a los futuros profesionales formarse en entornos industriales orientados al impacto ambiental cero. La intervención sobre instalaciones reales refuerza el enfoque aplicado del programa: no se trata solo de renovar planes de estudios, sino de garantizar que la formación se desarrolle en condiciones equivalentes a las de la industria actual.
Un consorcio europeo de primer nivel
La red que articula GreenChem reúne centros de formación profesional, universidades, cámaras de comercio, organismos públicos de empleo y empresas privadas. Entre los socios españoles figuran el SEF, la Universitat Jaume I (UJI), Skill Drivers, y el Colegio Oficial de Químicos de la Región de Murcia (Colquimur). El resto del consorcio incluye entidades como la Wirtschaftskammer Österreich (WKO) de Austria, la Cyprus University of Technology (CYUT), la Novia University of Applied Sciences de Finlandia, la Vasyl Stefanyk Carpathian National University de Ucrania, o la Fondazione ITS Biotecnologie de Italia, entre otras.
Esta diversidad geográfica e institucional no es accesoria: es precisamente lo que permite a GreenChem diseñar estándares formativos que puedan trasladarse a contextos industriales distintos dentro del mercado único europeo.
Formación, investigación y empresa, integradas
El modelo que propone el proyecto rompe con la compartimentación tradicional entre academia e industria. GreenChem apuesta por una alianza en la que los planes formativos se diseñan en función de las necesidades productivas reales, los investigadores trabajan en problemas aplicados del sector y las empresas participan activamente en la definición de competencias y en la validación de resultados.
El objetivo final es doble: mejorar la empleabilidad de los titulados en química y reforzar la competitividad de un sector que ocupa un lugar central en la economía europea y que afronta una presión regulatoria y medioambiental creciente.
No se ha detallado el calendario de hitos intermedios del proyecto ni el número de estudiantes o profesionales que se prevé impactar directamente a lo largo de su vigencia.