Kamilia Essamhi, arquitecta por la UPCT: una historia de perseverancia que rompe barreras académicas y vitales
La historia de Kamilia Essamhi Saidi, arquitecta y doctoranda en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), es un ejemplo de resiliencia, esfuerzo y vocación tardía que conecta de lleno con los valores de la educación como motor de cambio personal y social.
Nacida en Marruecos en 1980, Kamilia soñaba desde niña con ser arquitecta mientras daba clases de Plástica en un pequeño pueblo. Dibujaba edificios, analizaba viviendas y buscaba soluciones constructivas, aunque el acceso a la universidad parecía entonces un horizonte lejano.
Empezar de cero a los 30
En 1998 llegó a España con su marido. Durante la década siguiente fue madre de cuatro hijas, aprendió español y se adaptó a una nueva vida. A los 30 años, tomó una decisión clave: retomar sus estudios desde cero.
Comenzó en Educación de Adultos, cursó la ESO y Bachillerato en el IES Juan Carlos I de Murcia y en 2014, tras aprobar Selectividad, se matriculó en la ETSAE de la UPCT, en el grado de Fundamentos de la Arquitectura.
Durante años, compartió trayectos diarios en autobús con su hija, que también estudiaba en la universidad. “Nada me detuvo para cumplir mi sueño”, explica, aunque reconoce que el camino estuvo marcado por prejuicios por edad, origen y religión. Aun así, subraya que esas dificultades “nunca fueron una barrera, sino un impulso para seguir avanzando”.
Una carrera marcada por la superación
La carrera se prolongó ocho años, con asignaturas difíciles, suspensos, barreras idiomáticas y cansancio acumulado. A ello se sumó un paréntesis de dos años por un tratamiento de quimioterapia, coincidiendo además con la enfermedad y posterior fallecimiento de su madre, que viajó desde Marruecos para cuidarla.
Tras ese golpe personal, Kamilia regresó a las aulas y completó su formación: grado en Arquitectura, máster en Prevención de Riesgos Laborales, máster en Tecnología de Edificación y máster en Metodología BIM. En la actualidad realiza el doctorado en el grupo de investigación CTAC, centrando su tesis en el desarrollo de ladrillos ecológicos a base de micelio.
Este recorrido académico lo compagina con su trabajo en una empresa de construcción, donde desempeña funciones técnicas vinculadas a estudios y licitaciones.
Educar con el ejemplo
Sus cuatro hijas han sido, según reconoce, su principal motor. “Pensaba que, si yo estudiaba, estaba educando a cuatro niñas para no rendirse”. Hoy, la mayor es ingeniera agrónoma por la UPCT, la segunda cursa 5º de Medicina, la tercera se gradúa este año en Óptica y Optometría y la menor estudia Bachillerato tecnológico.
Su mensaje a quienes atraviesan dificultades académicas es claro y directo: “No dejéis los estudios. La educación abre puertas que ahora quizá no veis, pero que mañana pueden cambiaros la vida”. Una frase que resume una trayectoria vital construida, paso a paso, contra todo pronóstico.