La IA genera más miedo que confianza en el 57% de los españoles
Sigma Dos ha elaborado para Forbes España un estudio de percepción con un diagnóstico claro: el 56,9% de los españoles percibe la inteligencia artificial más como una amenaza que como una herramienta de protección. La cifra asciende al 67% entre los jóvenes, revelando una fractura generacional que contradice la narrativa tecnológica optimista que domina el debate público. La muestra del estudio abarca 1.200 personas entrevistadas a escala nacional.
La desconfianza en la protección de datos
Sigma Dos expone un segundo dato de alarma: el 58,1% de los encuestados cree que la información sensible no está suficientemente protegida frente a las nuevas amenazas derivadas de la IA. Entre los menores de 30 años, esa desconfianza se dispara hasta el 74,9%, lo que convierte a la generación nativa digital en la más escéptica sobre la seguridad de sus propios datos.
La paradoja no es menor: los jóvenes son quienes más utilizan herramientas de IA en su día a día, pero también quienes menos confían en que el sistema los proteja. Este escepticismo estructural apunta a una brecha entre uso y confianza que la industria tecnológica no ha sabido cerrar.
El consumo energético, una preocupación emergente
El informe detecta además una inquietud que va más allá de la privacidad o la desinformación: el 71,6% de los españoles afirma sentirse preocupado por el consumo de energía y recursos naturales asociado al desarrollo de la IA, con especial incidencia entre mujeres y jóvenes. El impacto ambiental de los grandes modelos de lenguaje y los centros de datos empieza a calar en la opinión pública española como un vector crítico de la conversación sobre tecnología.
El 22,3% de los ciudadanos identifica como principal riesgo la incapacidad de distinguir entre contenidos reales y generados artificialmente. El 85,1% considera que la IA está modificando la forma en que se produce y consume información, un diagnóstico compartido de forma abrumadora por casi toda la población encuestada.
Uso intensivo al alza, aunque todavía minoritario
A pesar del miedo generalizado, la adopción crece. El 34,5% de la población española declara usar herramientas de IA de forma intensiva, frente al 25,9% registrado el año anterior: un salto de casi nueve puntos en un solo ejercicio. El 36,5% afirma utilizarla tanto en su vida personal como profesional, y el 45,1% valora positivamente el uso creciente de la IA en ámbitos empresariales y sociales.
Los datos dibujan un escenario ambivalente: más de la mitad de los españoles desconfía de la tecnología, pero su uso no deja de crecer. La adopción supera a la confianza, o la convivencia con la incertidumbre se normaliza como condición de uso.
La IA como factor de poder global
El estudio dedica una parte relevante a la dimensión geopolítica de la inteligencia artificial. Casi el 62% de los españoles opina que la IA será un factor determinante para decidir la influencia global de un país, mientras que apenas el 8,4% cree que tendrá poca o ninguna relevancia en el escenario internacional.
Ese mismo 62% de los encuestados considera que la IA aumentará la brecha entre países, frente a un 9,8% que piensa que podría contribuir a reducirla. La tecnología, en este diagnóstico, amplifica la desigualdad geopolítica antes que nivelarla.
En el mapa de liderazgo tecnológico percibido, el 49,2% de los españoles identifica a China como el país líder mundial en inteligencia artificial, seguida de Estados Unidos, que gana posiciones respecto a 2025. La Unión Europea ocupa el tercer lugar con una percepción del 38,8%, mejorando respecto al año anterior.
Europa: la regulación como escudo
El 80% de los españoles confía en un modelo europeo de desarrollo de la IA basado en regulación, protección de los derechos civiles y defensa de valores como la privacidad. Este consenso amplio sobre el enfoque regulatorio convive con la percepción de que Europa llega tarde a la competencia tecnológica frente a China y Estados Unidos.
El 73,8% de los encuestados considera que los distintos modelos tecnológicos que compiten actualmente a escala internacional influyen directamente en la competitividad económica, la defensa y la autonomía estratégica de los países. La IA ya no se percibe exclusivamente como una herramienta de productividad empresarial: es, para la mayoría de los españoles, una variable de poder.
Al mismo tiempo, el 80% destaca el valor estratégico de la tecnología para reforzar la ciberdefensa y la protección de infraestructuras críticas, lo que sitúa a la inteligencia artificial en el centro de una doble paradoja: amenaza y escudo, al mismo tiempo, según el diagnóstico colectivo que recoge Sigma Dos en este trabajo para Forbes España.