GENAiA exige vetar la nube pública gubernamental
GENAiA ha reclamado prohibir por ley el uso de nubes públicas y sus modelos de inteligencia artificial en el Gobierno y las administraciones públicas y locales. Su presidente, Óscar Méndez, lo calificó en una entrevista con Europa Press como "el mayor error conceptual" que se produce hoy en tecnología en España. La asociación pide actuar "con la máxima celeridad" y seguir el modelo francés.
Óscar Méndez ha preferido hablar de "autonomía tecnológica" antes que de soberanía tecnológica, un concepto que exige capacidades reales: centros de datos, chips, energía, modelos, talento y control sobre los datos. Sin esos elementos, sostiene, un país queda a merced de proveedores externos.
El presidente de GENAiA ha situado el acceso a los chips como "el cuello de botella más duro" de la competición por la inteligencia artificial. A su juicio, quien dispone de semiconductores, centros de datos y energía barata puede entrenar y escalar modelos, mientras que quien carece de ellos se limita a alquilar inteligencia a terceros.
Europa atada a tecnología diseñada fuera
Méndez ha advertido de que Europa no puede competir en inteligencia artificial si depende de forma estructural de chips diseñados fuera, nubes controladas fuera y modelos entrenados fuera. Permitir el uso generalizado de la nube pública en el sector público implica, en su lectura, ceder "parte de su capacidad de decisión".
GENAiA sostiene que el problema no se limita a la infraestructura, sino que alcanza al control efectivo sobre los datos alojados y procesados en entornos sometidos a jurisdicciones o intereses ajenos. Levantar centros de datos para ejecutar tecnología de terceros, avisa Méndez, solo cambiaría dependencia de software por dependencia de infraestructura operada bajo prioridades ajenas.
Una comparación con las carreteras del país
Óscar Méndez ha ilustrado su tesis con una comparación directa: permitir el uso abierto de las nubes públicas equivaldría a que las carreteras, puentes y túneles del país fueran alquilados y pertenecieran a un tercero. La situación actual, ha afirmado, es "un ejercicio de irresponsabilidad absoluta" que compromete el futuro de España como país y como sociedad.
El presidente de GENAiA ha defendido que ese uso quede regulado por ley también para sectores críticos como banca, telecomunicaciones y energía, de nuevo en línea con el modelo francés. Para la asociación, esa es la medida más urgente de toda la agenda tecnológica del país.
Qué es GENAiA y qué busca
GENAiA, Asociación de IA Generativa en España, nace, según su presidente, como un punto de encuentro para vertebrar el conocimiento y la investigación en IA generativa y para asesorar sobre un uso ético de la tecnología. Méndez subraya que España "no parte de cero": ya cuenta con compañías aplicando soluciones, investigadores de primer nivel y startups con capacidad real.
GENAiA se ha fijado como misión en su primer año dotar de criterio técnico y de país a la conversación sobre IA generativa, alejándose del entusiasmo acrítico. La asociación aspira a servir de interlocutor entre empresas, Administración y comunidad científica para traducir el debate en decisiones reales y ejecutables de forma rápida y práctica.
Méndez ha alertado de que la dependencia tecnológica no es solo un problema económico, sino "un problema de autonomía política", porque quien controla modelos, datos e infraestructura acaba decidiendo qué se automatiza, qué se prioriza y bajo qué valores opera la tecnología. Llegó a plantear que el valor de un país podría medirse en su capacidad de cómputo de inteligencia artificial, y no en sus reservas de oro.
GENAiA no ha detallado un texto normativo concreto, plazos de tramitación ni los interlocutores institucionales de su propuesta. Tampoco se han precisado cifras de inversión, empleo o el respaldo político con el que contaría la iniciativa.