FINANZAS

El asesor de Trump defiende que la IA justifica una bajada de tipos en EEUU: "Es más poderosa que internet"

Siglas en inglés de Inteligencia Artificial

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, vincula el aumento de productividad por inteligencia artificial con una menor presión inflacionaria y pide a la Fed que baje tipos.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos y principal asesor económico de Donald Trump, ha salido a defender públicamente que la Reserva Federal (Fed) tiene margen para recortar los tipos de interés, y ha señalado a la inteligencia artificial como el argumento central de esa tesis.

En una entrevista concedida a la cadena CNBC, Hassett argumentó que la IA ejerce presión a la baja sobre la inflación al incrementar la productividad de las empresas y los trabajadores. "La IA, al aumentar la productividad, ejerce presión a la baja sobre la inflación, lo que debería aliviar la presión sobre la Reserva Federal", afirmó. "Deberían poder bajar las tasas de interés, y espero que eso sea lo que suceda cuando mi amigo Kevin Warsh asuma el cargo".

La referencia a Warsh no es menor: el economista y exgobernador de la Fed es el candidato que baraja la Casa Blanca para sustituir a Jerome Powell al frente del banco central. Hassett confía en que el relevo en la presidencia de la institución allane el camino hacia una política monetaria más laxa, a pesar de la incertidumbre actual derivada del conflicto con Irán.

La IA como fuerza económica estructural

Más allá del debate sobre tipos, Hassett fue contundente al valorar el impacto macroeconómico de la inteligencia artificial. "Creo que la IA es una fuerza más poderosa que internet", declaró, equiparando —y superando— la revolución tecnológica de los años noventa con la transformación que, a su juicio, está protagonizando ahora la IA generativa.

Esta afirmación tiene implicaciones directas en el debate sobre política monetaria: si la IA actúa como un multiplicador de productividad estructural, los bancos centrales podrían permitirse tipos más bajos sin alimentar la inflación, dado que la oferta de bienes y servicios crecería al mismo ritmo o más rápido que la demanda.

El empleo, el punto débil del argumento

El asesor económico de la Casa Blanca restó importancia, al menos por el momento, al impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral. Reconoció que los programadores son el colectivo más expuesto a la transformación, aunque también subrayó que su productividad individual se ha incrementado de forma significativa gracias a las herramientas de IA.

Para respaldar su posición, Hassett recurrió al análisis de datos empresariales: "Hemos analizado a fondo los datos de las pequeñas empresas y hemos descubierto que aquellas que aprovechan la IA han visto crecer sus ingresos muy rápidamente y no han sufrido pérdidas de empleo", aseguró.

Es un argumento que choca frontalmente con la realidad que atraviesa el sector tecnológico. Varias de las grandes compañías que están destinando inversiones masivas al negocio de la inteligencia artificial han anunciado en los últimos meses rondas significativas de despidos. No se han detallado las empresas concretas ni las cifras de reducción de plantilla a las que hace referencia la fuente.

Tensión entre política y banca central

El posicionamiento de Hassett refleja una tensión que lleva meses sobrevolando Washington: la presión del entorno de Trump para que la Fed acelere los recortes de tipos, frente a la postura más cautelosa de Powell, que ha insistido en que las decisiones de política monetaria deben estar respaldadas por datos sólidos y no por previsiones tecnológicas.

La apuesta de Hassett por la IA como argumento deflacionario abre un frente nuevo en ese debate: ya no se trata solo de si los datos actuales justifican bajar tipos, sino de si las perspectivas de productividad futura deben anticipar esa decisión. No se ha detallado si esta posición cuenta con respaldo formal dentro del equipo económico de la administración.