El 63% de los empleados trabaja con algún dolor físico
El 63% de los profesionales españoles trabaja con dolores físicos derivados de su espacio de trabajo, una cifra que se dispara hasta el 71% entre quienes teletrabajan a jornada completa. Así lo recoge Radiografía del trabajador 2026-27, el estudio elaborado por Lyreco a partir de 3.137 entrevistas válidas realizadas entre diciembre de 2025 y el primer trimestre de 2026, con un nivel de confianza superior al 95% y ámbito nacional.
El dato choca de frente con la satisfacción declarada. El 64% de los encuestados afirma estar a gusto con su entorno laboral, pero su cuerpo dice lo contrario. El estudio bautiza esta contradicción como disonancia postural y la atribuye a la rápida adaptación a los modelos híbridos y domésticos sin un equipamiento ergonómico adecuado, hasta normalizar el dolor como peaje de la flexibilidad.
La paradoja del bienestar: satisfechos pero doloridos
La brecha de género emerge como una de las desigualdades más llamativas. El 67% de las mujeres sufre molestias físicas en su puesto frente al 54% de los hombres, 13 puntos de diferencia que abren el debate sobre si los entornos de trabajo están diseñados para todos los perfiles. El tamaño de la empresa, en cambio, apenas influye: el dolor afecta al 63% en la gran empresa, al 64% en la pyme y al 59% en microempresas y autónomos.
Existe, sin embargo, un antídoto de coste cero: la pausa activa. En las organizaciones que no promueven descansos, el 75% de la plantilla acaba con dolores; donde sí se fomentan, la incidencia baja al 54%, 21 puntos menos. La lista de deseos del trabajador para 2026 es estrictamente funcional: mobiliario ergonómico (67%), temperatura regulada (65%), insonorización (51%) y espacio privado (47%) encabezan las demandas, muy por delante del entretenimiento de oficina.
La flexibilidad, el nuevo sueldo del talento
El final de la presencialidad obligatoria queda confirmado. El modelo híbrido se impone con un 60% de preferencia, frente al 27% que elige la oficina a tiempo completo y el 13% del teletrabajo puro. Para el 76% de los profesionales, disponer de un modelo flexible es el factor decisivo para aceptar o rechazar un empleo, una exigencia transversal a todas las edades: la reclama el 83% de los menores de 30 años, pero también el 75% del talento sénior de entre 50 y 59. La adopción es desigual según el tamaño: alcanza el 67% en la gran empresa y cae al 46% en micropymes y autónomos.
La IA ya no es cosa de jóvenes
La tecnología se ha convertido en el tejido de la experiencia laboral: el 65% de los profesionales la considera imprescindible en su jornada. La inteligencia artificial ya está presente en todas las capas de la organización y 1 de cada 2 trabajadores españoles usa IA generativa en su rutina. La penetración apenas varía por edad —del 52% en la Generación Z al 46% en los babyboomers—, lo que rompe el tópico del nativo digital y convierte a la herramienta en aliada del perfil sénior para descargar tareas administrativas. Un 60% de los empleados vincula directamente su motivación a la calidad de su equipo tecnológico.
Sostenibilidad de kilómetro cero
El propósito cierra el diagnóstico: el 78% de los trabajadores valida el compromiso ambiental de su empresa, pero exige medidas tangibles en el puesto, no grandes declaraciones. Esa coherencia se traduce en negocio, con una satisfacción 12 puntos superior en las compañías responsables, donde el 67% se declara altamente satisfecho frente al 55% de las que no aplican medidas claras. El informe lo resume en un triángulo del bienestar que combina flexibilidad real, salud física y soporte tecnológico.
No se ha detallado la posición de la Región de Murcia en este análisis: la radiografía territorial solo desglosa Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía y País Vasco, y excluye expresamente las comunidades con muestra inferior a 130 respuestas. Tampoco se ha detallado el coste para las empresas de implantar las mejoras ergonómicas y tecnológicas que el propio estudio señala como prioritarias.