Cuatro claves para blindar tu privacidad digital
Más del 80% de las aplicaciones móviles incumplen la normativa de protección de datos, según la Universidad Autónoma de Madrid. La inteligencia artificial integrada en las 'apps' sin que el usuario lo sepa es el riesgo más emergente.
La aplicación de mensajería 'Ellu' ha publicado una guía con cuatro recomendaciones prácticas para que los usuarios protejan su información personal frente a la creciente capacidad de las aplicaciones móviles de recopilar, procesar y comercializar datos sin el conocimiento real de quienes las instalan. El punto de partida es contundente: según datos de la Universidad Autónoma de Madrid recogidos por la propia plataforma, más del 80% de las aplicaciones incumplen la normativa de protección de datos, al transferir información personal fuera del dispositivo sin la debida transparencia hacia el usuario.
El problema no es menor. Los teléfonos inteligentes se han convertido en el repositorio más completo de la vida de sus propietarios: contactos, ubicación en tiempo real, hábitos de consumo, conversaciones y actividad en otras aplicaciones. Todo eso constituye un perfil de valor extraordinario para empresas que no siempre hacen un uso transparente ni legítimo de esa información. La mayoría de los usuarios instala, acepta los términos y olvida. Los permisos solicitados durante la instalación pasan sin lectura ni cuestionamiento, y esa puerta entreabierta es la que explotan muchas plataformas para acceder a información que, en muchos casos, no guarda ninguna relación con el servicio que prestan.
Entre las plataformas que más datos recopilan destacan las redes sociales, las aplicaciones de transporte y las de comercio digital: tres categorías que millones de personas utilizan a diario sin reparar en qué otorgan a cambio.
Primera clave: revisar y retirar permisos innecesarios
La primera recomendación de 'Ellu' es también la más inmediata: revisar los permisos concedidos a cada aplicación instalada y revocar aquellos que no sean estrictamente necesarios para su funcionamiento. Un juego de puzle no necesita acceso al micrófono. Una aplicación de recetas no necesita la geolocalización. Una linterna no necesita los contactos. Sin embargo, muchas de estas aplicaciones solicitan ese tipo de accesos y los usuarios los conceden sin reparo.
Los sistemas operativos modernos permiten revisar y revocar permisos de forma individual desde los ajustes del dispositivo. Es una acción sencilla y sin coste que puede limitar de forma significativa la exposición de datos personales a terceros.
Segunda clave: desconfiar de la IA invisible
Uno de los avisos más relevantes del informe apunta a lo que 'Ellu' denomina inteligencia artificial invisible: módulos de IA integrados en aplicaciones de uso cotidiano con el argumento de mejorar la experiencia del usuario. El problema es que esa mejora conlleva, en muchos casos, un acceso ampliado a datos personales para construir perfiles de comportamiento que después pueden comercializarse fuera de la propia aplicación, sin que el usuario sea consciente de ello.
Yago Foncillas, fundador de 'Ellu', ha puesto el foco en esta cuestión: "Cuando compartimos información, deberíamos hacerlo con servicios que garanticen un uso responsable de los datos y que los empleen exclusivamente para la funcionalidad de la aplicación, sin tratamientos secundarios inesperados o invasivos". La recomendación concreta es verificar si la aplicación explica con claridad qué uso hace de los datos y si permite desactivar estas funciones de inteligencia artificial.
Tercera clave: elegir plataformas con minimización de datos
La forma en que una aplicación gestiona el registro de sus usuarios también determina cuánta información personal queda expuesta. 'Ellu' subraya la importancia de elegir plataformas que apliquen lo que se conoce como minimización de datos desde el diseño: sistemas que operan con identificadores anónimos en lugar de datos personales reales.
Cuando el registro sea obligatorio y no exista alternativa, la recomendación es utilizar un correo secundario o un alias de correo electrónico que no esté vinculado a la identidad real del usuario. Una medida que reduce el rastro digital sin renunciar al uso del servicio y que puede aplicarse de forma inmediata sin conocimientos técnicos.
Cuarta clave: mantener actualizado el dispositivo y las aplicaciones
El cuarto consejo es uno de los más repetidos en el ámbito de la ciberseguridad y también uno de los más ignorados en la práctica: mantener actualizado el dispositivo y todas las aplicaciones instaladas. Las actualizaciones no solo añaden funcionalidades nuevas; incorporan parches de seguridad que corrigen vulnerabilidades conocidas y mejoran la manera en que el sistema operativo gestiona los permisos y el acceso a los datos.
Un dispositivo desactualizado es un dispositivo más expuesto. Y dado que las aplicaciones evolucionan de forma continua —y con ellas sus mecanismos de recopilación—, mantener el software al día representa una línea de defensa básica al alcance de cualquier usuario, sin coste adicional y sin necesidad de conocimientos especializados.
El derecho a decidir qué se comparte
Más allá de los cuatro consejos concretos, el mensaje de fondo de 'Ellu' apunta a un principio que debería ser la norma y no la excepción: el usuario tiene derecho a saber qué datos entrega y para qué se van a utilizar realmente. "El usuario debe poder decidir con conocimiento de causa los datos que entrega y para qué se van a utilizar realmente", ha insistido Foncillas.
Ese principio, que en teoría recoge la normativa europea de protección de datos, dista de ser una realidad práctica cuando más de ocho de cada diez aplicaciones operan al margen de esas obligaciones. La carga recae, en ese contexto, sobre el propio usuario, que debe compensar con hábitos conscientes y activos lo que muchas plataformas no garantizan por diseño. Revisar permisos, desconfiar de la IA invisible, elegir plataformas transparentes y mantener el software actualizado no son medidas extraordinarias: son el mínimo razonable para quien quiera mantener el control sobre su propia información en el entorno digital actual.