La NASA completa Artemis II: el regreso lunar que tardó 53 años
La nave Orion amerizó frente a San Diego con cuatro astronautas a bordo tras diez días y más de 1,1 millones de kilómetros recorridos alrededor de la Luna, el primer viaje tripulado de este tipo desde 1972.
La NASA cerró el viernes uno de los capítulos más relevantes de la exploración espacial contemporánea: la misión Artemis II concluyó con el amerizaje de la nave Orion en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego (California), poniendo fin a una travesía de diez días que ha llevado a cuatro astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de medio siglo.
La cápsula tocó el agua a las 17.07 horas (hora local) asistida por paracaídas, tras soportar durante los 13 minutos de reentrada atmosférica temperaturas cercanas a los 2.760 grados centígrados y velocidades de aproximadamente 40.234 kilómetros por hora. A esas condiciones extremas se sumó la acumulación de plasma en la superficie exterior de la nave, que los sistemas de protección térmica superaron sin incidencias.
Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen —los cuatro tripulantes de la misión— se encuentran en buen estado de salud, según confirmó la agencia espacial estadounidense. Aproximadamente una hora después del amerizaje fueron evacuados de la cápsula mediante helicópteros de la Armada de Estados Unidos y trasladados al USS John P. Murtha, donde serán sometidos a evaluaciones médicas antes de poner rumbo al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Texas.
Un viaje de más de un millón de kilómetros
El recorrido total de la misión alcanzó las 694.481 millas, equivalentes a 1.117.659 kilómetros desde el despegue, una distancia que ha permitido establecer nuevos registros en vuelos espaciales tripulados. La misión también generó imágenes de alto valor científico, entre ellas las primeras fotografías de la Tierra tomadas desde la cara oculta de la Luna.
El responsable de asuntos públicos del Centro Espacial Johnson, Rob Navias, describió la operación como "un amerizaje perfecto en el punto exacto", y subrayó la dimensión histórica del momento al compararlo con los relatos de Julio Verne: "desde las páginas de Julio Verne hasta una misión moderna a la Luna, se ha completado un nuevo capítulo en la exploración de nuestro vecino celeste".
Los sistemas, al límite y sin fallos
El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, destacó que todos los sistemas críticos respondieron conforme a lo previsto durante las fases más exigentes del regreso. "La tripulación de Artemis II está en casa. Los sistemas de entrada, descenso y aterrizaje funcionaron según lo previsto y la prueba final se completó como se esperaba", afirmó.
Kshatriya también puso en valor el carácter colectivo y multinacional del proyecto, recordando que profesionales de catorce países han participado en el diseño, construcción y validación del vehículo. "Este momento pertenece a las miles de personas de catorce países que construyeron, probaron y confiaron en este vehículo", subrayó.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, felicitó a la tripulación y agradeció explícitamente el respaldo político e institucional que ha hecho posible la misión, mencionando al presidente Donald Trump y al Congreso estadounidense como factores determinantes para garantizar tanto el mandato como los recursos necesarios. Isaacman calificó a Artemis II como una demostración de "habilidad, valentía y dedicación extraordinarias" por parte de todos los implicados.
El camino hacia la superficie lunar
Más allá del simbolismo, la NASA insiste en que Artemis II tiene un valor técnico y estratégico de primer orden: valida la arquitectura del programa, la fiabilidad de la nave Orion y del cohete SLS, y la operatividad de la colaboración internacional que deberá sostener las próximas misiones.
Kshatriya fue explícito al respecto: "Artemis II ha demostrado la eficacia del vehículo, de los equipos, de la arquitectura y de la colaboración internacional que permitirán el regreso de la humanidad a la superficie lunar". Y añadió una declaración de intenciones sin ambigüedad: "Hace cincuenta y tres años, la humanidad abandonó la Luna. Esta vez, regresamos para quedarnos. El futuro está en nuestras manos".
La siguiente fase del programa contempla el aterrizaje tripulado en la superficie lunar, aunque no se ha detallado la fecha prevista para esa misión ni los nombres de la tripulación que la protagonizará.